Cuanto vale grabar una canción en Medellín
El costo de grabar una canción en Medellín puede variar entre 70.000 mil pesos y 10.000.000 de pesos.
Cuanto vale grabar una canción en Medellín
Grabar un sencillo es más fácil de lo que parece: no se necesita tener el vozarrón de Pavarotti, la pinta de Maluma o la plata de Jay Z. Eso sí, un poco de talento ayuda bastante.
Desde pequeños estudios por no más de 200.000 pesos, hasta cotizadas disqueras en las que la producción puede alcanzar los 10.000.000 pesos, se puede hacer realidad el sueño de ser cantante.
El boom musical que está viviendo Medellín desde hace varios años con artistas como: Karol G, Feid, Maluma, JBalvin , Ryan Castro , Blessd, que son reconocidos en distintas partes del mundo, ha permitido la consolidación de una industria local de producción. Acá graban talentos locales como Reykon y figuras internacionales como Nicky Jam.
A los estudios de grabación cada día llegan, por decenas, jóvenes talentos que buscan hacer realidad el sueño de convertirse en cantantes.
Álvaro Picón, director artístico y vicepresidente de Codiscos (empresa que lleva más de 60 años en el mercado), reconoce que cada día hay más opciones, espacios y desarrollos tecnológicos que hacen posible esta “explosión” musical.
Las alternativas son variadas, desde las compañías consolidadas, con cabinas de sonido especializadas, ingenieros y procesos que combinan lo análogo –que dan más calidad– con los desarrollos tecnológicos, hasta los pequeños estudios de grabación, donde con dos computadores, un software especializado y un par de micrófonos es suficiente para tener una canción y subirla a las plataformas digitales.
Generalmente, este es el camino que eligen las nuevas promesas, que sin mayores recursos económicos y sin la experiencia que requiere el medio, incursionan como cantantes. Justamente, así se consolidó el boom del género urbano en Medellín, con intérpretes como J Balvin, Reykon o Golpe a Golpe, que desde espacios improvisados en sus residencias comenzaron a grabar y divulgar su música.
En Medellín, el precio promedio de una clase de producción musical es de $43.488 por hora. El precio puede variar según la experiencia del profesor, la ubicación del curso y la situación geográfica.
El salario promedio de los productores de audio en Colombia es de alrededor de $1.350.000, aunque esto puede variar según la experiencia y habilidad del profesional. Por lo general, los productores reciben un salario por hora, con tarifas que oscilan entre $25.000 COP (USD) y $120.000 COP (USD) por hora.
En Medellín, un paquete de producción de Hell Sound Records cuesta $70.000 e incluye el uso de todos los equipos, el espacio y un asistente de grabación.
Mercadeo digital o Marketing Digital en la Industria Musical
Adriana Restrepo, ex presidenta de Codiscos y Directora regional de IFPI, dice que si bien el talento es lo fundamental, el proceso de producción de una canción debe estar acompañado de un componente jurídico y administrativo, en especial en el tema de derechos de autor y regalías.
La empresaria señala que hoy es fundamental establecer una estrategia digital en redes sociales para poder consolidar un tema en el mercado. Anota que aunque a la hora de firmar con un artista prima su calidad, son tenidos en cuenta el número de seguidores en Instagram o Youtube y la regularidad con la que participan.
En ese sentido, Álvaro Picón anota que las compañías grandes, como en la que trabaja hace más de 30 años, preparan al músico en temas de vestuario, apariencia física y en algunos casos los ayudan a enfrentar entrevistas con los medios.
Buscar el chicle
Más allá de las etapas de producción, el punto clave a la hora de grabar está en la selección de la canción.
Picón dice que es complejo porque el artista llega tan convencido de su trabajo y de lo que quiere lograr que muchas veces rechaza sugerencias. En especial cuando le dicen que es mejor buscar otra opción.
El periodista de entretenimiento Daniel González, quien coordina el área de comunicaciones de la empresa extranjera Bquate, anota que lo importante a la hora de escoger la canción es que sea pegajosa, que tenga un efecto “chicle”.
“La pista es vital, la letra debe ser jocosa y pegajosa, al igual que la manera en que se canta o recita. Ahora, la fusión de sonidos latinos, donde incluyen trompeta, acordeón o conga, es la base para ese chicle al que hago referencia”, anota el asesor.
Coincide con Picón en que en el medio hay mucho artista apasionado, que hace “cosas bacanas”, pero no llegan a ser comerciales y tienden a ser aburridas al oído, en especial para las nuevas generaciones, porque son tercos y no reciben asesoría.
“La idea es que la gente se sienta identificada, se divierta con la canción y encuentre allí algo para bailar en una discoteca o dedicarla en cualquier momento”, puntualiza Daniel.
Lo técnico
Sí hay una industria impredecible en la que no hay nada escrito es en la música, tal y como lo afirma Kensel, de Dream House, para quien una canción muy mal producida puede ser éxito, sin que exista una razón de peso.
Para este productor especializado en música urbana, lo fundamental en el éxito está en la canción, que como mínimo debe ser pegajosa y tener una melodía que se repita constantemente. Kensel cree que la parte técnica tiene que ver más con la vanidad, porque si un sencillo es bueno, pega.
Sobre los requerimientos que debe cumplir desde producción, destaca que son fundamentales las etapas de grabación y mezcla.
“En la primera, la captura de voz debe ser perfecta, mientras que en la segunda se deben nivelar los sonidos (música y letras) para que ninguna opaque a la otra.
Finalmente, cualquiera pude grabar un sencillo, lo complejo es ser exitoso, para lo que se requiere una comunión de varios factores, en la que predomina el talento por encima de la técnic.a.
¿Cuánto cuesta hacer reguetón en Medellín?
En el vídeo, un joven de cabeza rapada y gafas oscuras se mueve con ritmo en un estudio cantándole a una mujer “farandulera”. Es 2011 y Maluma se ve muy distinto al que compartirá escenario con Madonna. Apenas tiene 17 años y además de músico, sueña con ser futbolista. Mientras la voz del naciente reguetonero se graba en una consola, un J Balvin en apogeo inicia su primera gira por Europa con su segundo álbum musical, “El Negocio”.
En pocos años, ambos artistas llenarán escenarios en todo el mundo y protagonizarán los sueños de miles de jóvenes. Tras su éxito se esconde una carrera por ser la próxima revelación musical del género urbano en Medellín. Los estudios de grabación se multiplican, la industria audiovisual crece sin par y la ciudad es llamada la meca del reguetón. Pero a la cima no llegan todos.
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Desde la composición y producción musical, hasta la publicidad y mercadeo, pasando por horas de flashes y cámaras de video, los soñadores del género urbano invierten grandes sumas de dinero en construir su carrera. Nada les garantiza resultados en una ciudad donde “al levantar una piedra sale un reguetonero”.
En pocos años, ambos artistas llenarán escenarios en todo el mundo y protagonizarán los sueños de miles de jóvenes. Tras su éxito se esconde una carrera por ser la próxima revelación musical del género urbano en Medellín. Los estudios de grabación se multiplican, la industria audiovisual crece sin par y la ciudad es llamada la meca del reguetón. Pero a la cima no llegan todos.
Desde la composición y producción musical, hasta la publicidad y mercadeo, pasando por horas de flashes y cámaras de video, los soñadores del género urbano invierten grandes sumas de dinero en construir su carrera. Nada les garantiza resultados en una ciudad donde “al levantar una piedra sale un reguetonero”.
“Dany” descubrió la clave, el pulso que se repite creando un patrón musical, el sonido que definirá su éxito o su fracaso. Si acierta, provocará el leve pero decisivo balanceo de cabeza: hacia abajo, hacia arriba. En un movimiento que sigue el ritmo impuesto, los pies se unirán haciendo el “tap” y poco a poco el cuerpo entero responderá. Pero antes de eso, de siquiera soñar con sonar en una discoteca, “Dany” tendrá que encontrar un estudio dónde grabar.
La baraja de opciones es amplia. Desde que decidió que sería músico y cantante de reguetón buscó y encontró por lo menos 45 empresas de grabación y edición de música que trabajan en Medellín con artistas como él. Su elección no solo dependerá del dinero que tenga para invertir sino de qué tan diferente quiere sonar. “Cada artista busca un productor según su esencia”, dice Sebastián Ordóñez, de Sherman&Fine, un estudio que trabaja con artistas locales como Piso 21 y Pasabordo. Estpo lo indicó en entrevista al Colombiano.
En este caso, “Dany” necesita un productor que además de grabar, también le ayude a componer su canción. Aunque es un proceso creativo que no tiene un tiempo fijo de inicio y de final, la composición y grabación de una canción en estudios como Sherman&Fine se hacía en aproximadamente dos o tres días y cuesta 2.500 dólares (poco más de 8 millones de pesos) le contaron al reportero Juan Diego Quiceno Mesa.
Como “Dany”, al estudio de Sebastián llegan cientos de jóvenes con ideas de canciones, sobre todo en el género urbano. Otros tantos deciden optar por productores musicales que trabajan desde casa y que generalmente tienen un costo inferior. “Hoy en día es un poco más fácil hacer música. Hay personas que compran una consola, un computador, una interfaz y comienzan a producir desde su casa. El género urbano se ha encargado de dar a conocer y masificar los programas de producción”, afirma Pablo Lopera, productor y músico.
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En estos estudios el costo puede variar. Según la experiencia de Lopera, hay productores que prefieren acordar un porcentaje sobre futuras regalías de la canción. La mayoría de veces se trabaja entre un 15% y 30%. “Cuando no es eso, se pueden hacer producciones entre un millón y un poco más o un poco menos”, afirma el músico. Pese a la gran diferencia de costos, un precio menor no significa necesariamente una calidad inferior. Así lo señala Lopera, al reconocer que “hay productores que son tan buenos que con poco hacen mucho”.
Tras dos días de maratónico trabajo, el naciente reguetonero tiene por fin una canción grabada. Le gusta, le cree, pero eso no es suficiente. El siguiente paso será compartir su música al mundo. Y para eso necesita un videoclip.
Tres, dos uno... ¡Grabando!
Aunque parezca raro, el mundo no siempre se miró a través de Youtube. En 1975 realizar y publicar una propuesta visual que además combinara un tema musical era una completa revolución en la industria. ¿Habrá sido consciente Queen del revolcón que iba a provocar? Ese año publicó Bohemian Rhapsody, el que hoy es considerado popularmente como el primer videoclip musical de la historia (algunos se van más hacia atrás buscando antecesores).
De ese tiempo hacia acá la industria audiovisual ha jugado un papel protagónico en la difusión de la música. Michael Jackson lo entendió y lo llevó a otro nivel con “Thriller”, canción cuyo video rompió todos los records y se volvió referente en la historia. Aunque “Dany” no tiene esas pretensiones, sí comprende la importancia de que su nuevo tema tenga una presentación pública con toda la altura. Al igual que con los estudios de grabación, las opción son múltiples.
“Hay una alta demanda de artistas emergentes en la ciudad que quieren grabar videoclips musicales. El género urbano manda la parada”, decía Andrés Ricaurte (TuertoCinema) de Punto 8 Audiovisual, una productora que iba creciendo rápidamente en el 2019 trabajando con artistas que empiezan su carrera. Al igual que con el resto de decisiones que ha tomado, “Dany” tendrá que determinar qué estilo de videoclip quiere.
En este punto las empresas audiovisuales manejan diferentes opciones dependiendo de la capacidad de inversión que tiene el artista y de sus deseos: hay videos con apariencia cinematográfica que requieren tiempo y dinero, pero sobre todo una determinación del cantante por sorprender con una propuesta diferente. “Hay otros artistas urbanos que han construido su estilo tomando como referente los videos de otros cantantes que ya han alcanzado”, señalaba Ricaurte al artículo del Colombiano.
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La inversión más pequeña en Punto 8 Audiovisual para producir un video era de 7 millones de pesos. Y eso solo para artistas de la casa. Para los exteriores los precios pueden fácilmente duplicarse. En La Poderosa, otra productora que ha hecho videos de grupos locales como Alcolirykoz, se manejan rangos de precios similares. Catalina Montoya, directora y fundadora, explica que una opción viable para hacer producciones es el trabajo colaborativo.
“Hacer audiovisual es muy caro. El alquiler de equipos, locaciones y actores, todo suma. Una opción para los artistas y para las empresas productoras es reunir a profesionales que les interese la idea del video, que crean en los cantantes, y unirlos para hacer el video reduciendo costos”, dice Montoya.
En el caso de que “Dany” quiera un video común en el género urbano, con mansiones, carros de último modelo y mujeres bailando en discotecas o fincas, la productora tendrá que asumir costos que son altos. Ricaurte hace la cuenta, comenzando por lo difícil que resulta encontrar algunas de estas locaciones y vehículos en Medellín, “estamos hablando de carros cuyo precio de alquiler es de 3 o 5 millones de pesos, y eso con el temor de no ocasionar ningún daño”.
Respecto a las modelos de los videoclips, estas cobran según su experiencia. “Hay modelos tops que cobran 5 o 7 millones de pesos por día de trabajo (12 horas). Otras se mueven entre los 600 o 700 mil pesos, y algunas un poco menos reconocidas entre los 200 y 300 mil”.
La primera etapa del trabajo de “Dany” ya terminó. En la composición y realización musical y audiovisual de su primera canción como artista del género urbano se gastó 18 millones de pesos, dedicando más del 55% (más de 10 millones de pesos) a la producción de su videoclip.
En este caso “Dany” decidió priorizar la producción musical, pagando en estudios con renombrada experiencia, por encima de la audiovisual. Otro camino, dedicando un buen presupuesto a su video musical, habría subido la inversión a más de 25 millones de pesos. A partir de ahora vendrán otras etapas donde el mercadeo y la publicidad jugarán un papel fundamental.
A pesar de todo el esfuerzo y dinero invertidos, nada le asegura a “Dany” cumplir su objetivo. Solo el tiempo y el público decidirán si este joven puede ser el nuevo gran referente del reguetón colombiano.